Universitarios en riesgo, la salud mental de nuestros jóvenes.

“Un 44% de los universitarios ha estado en tratamiento psicológico”, así titula un artículo del diario La Tercera.

 

Los indicadores:

 

Según señala el artículo, cerca de la mitad de la población estudiantil universitaria ha estado en tratamiento psicológico.

 

La encuesta, auspiciada por Conicyt y realizada por una docente de la U. Católica de Temuco, da cuenta de que el 33% de los encuestados alguna vez estuvo en tratamiento psicológico y que el 11% se encuentra realizando un tratamiento.

 

Las cifras son preocupantes si se considera que esta misma encuesta señala que el 87% de los consultados posee malos hábitos alimenticios, el 67% sufre de insomnio o sueño durante el día.

 

Respecto al consumo, el estudio es bastante lapidario:

 

  • el 24% consume alcohol de una a cuatro veces a la semana,
  • el 13, 5% consume marihuana de una a cuatro veces por semana,
  • el 10,8% consume tabaco de una a cuatro veces por semana,
  • el 3,2% consume cocaína ocasionalmente 
  • el 9% dice consumir tranquilizantes.

 

El resultado de esta encuesta surge cuando crece el debate por la carga académica en la educación superior, señalando esta exigencia como un factor clave en la enfermedad mental de tantos estudiantes universitarios.

 

La profesional que realizó dicha encuesta, señala que también hay otros factores que podrían estar incidiendo en estos resultados:

 

“Hay autores que dicen que la mala salud mental en esta edad tiene que ver con problemas que no se resolvieron en la adolescencia”, la falta de redes de contacto y bajo apoyo social presentan mayor riesgo de presentar problemas de salud mental”- señala.

 

Dentro de las cifras que preocupan, se puede observar que cerca del 30% de los estudiantes presentan síntomas depresivos, ansiedad y estrés al mismo tiempo.

 

La cifra es bastante elevada y preocupante, ya que son síntomas que pueden incidir directamente en el desempeño de los universitarios, en su desarrollo, en su autoestima, hábitos alimenticios y descanso.

 

 

Otros datos científicos relevantes

 

Según el NIDA, (Instituto Nacional de Abuso Alcohol y Drogas en EE.UU) hay evidencia concreta que muestran que el cerebro de las personas jóvenes continúan desarrollándose hasta bien pasados ​​los 20 años.

 

El alcohol puede alterar el desarrollo y la estructura del cerebro así como su funcionamiento, es decir en una persona que está en pleno período de aprendizaje puede modificar la manera en que procesa la información.

Esto puede generar problemas cognitivos en el futuro.

Factores de Protección

 

 

Tal y como lo hemos señalado en otros artículos de Schilkrut Adicción y Familia, es muy importante la presencia de los padres y la ayuda familiar como factor de protección de un joven para evitar que éste caiga en conductas de riesgo como lo es el consumo excesivo de alcohol y sustancias adictivas.

Sobre todo si en el mundo universitario los jóvenes están tan presionados que están desarrollando patologías que están afectando su salud.

 

 

El mensaje a no beber alcohol hasta al menos los 21 años es fuerte y claro, así como estar involucrados en la vida de los hijos, propiciar una comunicación abierta y franca.

Mostrar interés, mantener expectativas claras y realistas, estimular la vida sana y el deporte son algunas de las maneras de aumentar estos factores de protección que hoy en día son tan necesarios.

 

 

Schilkrut

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